Acompañamiento y autonomía: el valor de la atención social a la persona con discapacidad
Aloma Puigvert, coordinadora del área de atención a la persona con discapacidad de MIFAS, nos explica la importancia de crear un itinerario personalizado para atender al colectivo.
El área social de MIFAS es el punto de partida para muchas personas con discapacidad física, orgánica y sensorial de la demarcación de Girona, ofreciendo apoyo y acompañamiento en su proceso personal. Aloma Puigvert (a la derecha de la primera fotografía), coordinadora del área social de la entidad, explora en este reportaje el itinerario que sigue este acompañamiento y su impacto en las personas atendidas.
¿Qué implica, para la entidad, el área social? ¿Qué significa para las personas atendidas?
El área social representa una parte importante para la entidad porque actúa sobre la prevención y acompañamiento de la persona durante todo el proceso de reconocimiento de la discapacidad. Es el área que engloba los servicios que más tocan la piel de la persona, dejando a un lado todas las que hacen uso de alguno de los centros asistenciales de MIFAS.
El área social ha sido siempre una clara apuesta de la entidad para potenciar estos servicios que dan respuesta, acompañan y son la puerta de entrada de muchas personas que se vinculan, conocen y hacen uso inicial de algún servicio de la entidad.
¿Qué servicios engloba, y cómo trabaja la atención social de MIFAS desde el inicio del proceso?
Desde hace un año, se hizo una distinción entre dos grandes áreas. Se conformó el área asistencial, que es la que agrupa a todos los centros asistenciales: la residencia y los dos centros de atención diurna.
Y también se conformó el área social, que engloba todos los servicios que más tocan la piel directa de la persona vinculada a MIFAS. Desde la prevención serían todas las actividades de sensibilización, el servicio de atención y apoyo a la persona con discapacidad y, en paralelo, el servicio de INVICTOS, que es un servicio que tenemos en licitación con el Servei Català de Trànsit y acompaña exclusivamente a personas víctimas de siniestros y accidentes de tráfico con secuelas graves.
También el servicio de atención domiciliaria, y el voluntariado como recurso y estrategia para la persona atendida.
¿Qué papel juega la sede central de MIFAS como espacio de referencia para las personas con discapacidad y qué recursos se le ofrecen a una persona que se acoge al servicio?
Desde el proceso de acompañamiento y acogida, teniendo en cuenta que el papel que la entidad quiere dar al área social es que sea la puerta de entrada de todas las personas que se vinculan a la entidad.
La idea es realizar un primer contacto con la persona y, dependiendo de sus posibilidades, intentar que sea presencial en alguno de los espacios que tiene la entidad. Si no es posible, trabajamos con los recursos que nos ofrece la Red Comunitaria y organizamos un primer encuentro con la persona en alguno de los espacios que sean más cercanos al municipio en el que reside o en su entorno diario, como algún Centro Cívico, hotel de entidades, o biblioteca.
Nosotros trabajamos bajo la mirada de la atención centrada en la persona. También utilizamos una perspectiva sistémica, es decir, que muchas veces el acompañamiento no sólo será con la persona atendida, sino también con su entorno familiar, con su entorno cuidador, con su entorno de referencia y apoyo. Por tanto, también los incluiremos, si así es necesario, en el diseño de este plan y de esta intervención. A partir de aquí, iremos realizando un proceso de acompañamiento que siempre sea potenciador de sus capacidades, con inclusión de la persona, con su colaboración y con su participación.
¿Qué acciones se están llevando a cabo para reforzar el arraigo de MIFAS en los distintos territorios y en qué consiste el diagnóstico comunitario de cada territorio?
Muchas veces no podremos hacerlo únicamente desde el acompañamiento de la trabajadora o el trabajador social y, entonces, deberemos derivarlo tanto a recursos internos de la entidad como a recursos externos.
Los recursos internos serían programas relacionados con el área de promoción de la autonomía y la sensibilización, acompañamiento psicológico a través del servicio de Atención Psicológica de MIFAS, u otros servicios o programas propios de la entidad.
Las derivaciones externas serían servicios en los que la entidad no puede dar cobertura, o si así lo prefiere la persona. Entonces, trabajaremos seguramente con servicios y programas de la administración pública o de otras entidades propias del territorio.
En caso de que se tengan que hacer derivaciones externas, la idea es poder aterrizar al máximo en el territorio de referencia de la persona. También, pactando con ella, quizás prefiera vincularse a recursos del territorio donde trabaja o de donde reside.
Esto implica que debemos mantenernos al día, realizar un buen diagnóstico comunitario y mantener una constante coordinación con todos los recursos del territorio. Sobre todo, estar informados/as de nuevas entidades emergentes o nuevos programas que se realicen desde la administración, mantener un buen clima y siempre una actitud de trabajo colaborativo y coordinado.
¿Cómo trabaja con otras entidades y administraciones para desarrollar acciones comunitarias reales y efectivas?
Éste realmente es el gran reto, que sean efectivas. En algunos territorios, a través del diagnóstico comunitario, intentamos sumar esfuerzos y repartirnos las tareas, o ver desde cada una de las entidades cuál será mejor o en qué área podrá acompañar mejor a la persona, pero el reto es dar justamente esta respuesta coordinada.
A menudo es fácil caer en el asistencialismo, yo creo que también por la saturación y el volumen de casos y el volumen de tensiones. Pero como mínimo existe el intento de informar, de cualquier paso, a la otra entidad que está acompañando el caso, ya sea por nosotros mismos/as, a través de coordinaciones telefónicas o presenciales, o a través de la propia persona que también haga de enlace.
¿Cuál es el papel del voluntariado inclusivo dentro de MIFAS? ¿Cómo se promueve y gestiona este voluntariado?
El voluntariado inclusivo sí que es un tema bastante innovador, y dónde nos estamos poniendo. Al final nos dimos cuenta de que no estábamos aterrizando esta creencia en las capacidades y en la promoción de la autonomía de las personas, si sólo tratábamos al voluntariado como recurso para la persona y no como estrategia.
Ciertamente, hemos ido detectando que hay un tipo de personas que acompañamos, que el momento de reconocimiento y autorreconocimiento de la discapacidad les representa un paréntesis en su vida social, laboral e incluso familiar. Es un cambio de rol que a menudo deben experimentar dentro de su familia y que, durante este período, también viven como una especie de pausa. Sienten que han detenido una parte de su vida y tienen el deseo de reanudarla o de activarse de nuevo.
En muchas ocasiones una respuesta, como estrategia para paliar estas necesidades emergentes en la nueva situación de la persona, puede ser la acción voluntaria. Entonces, actualmente atendemos a personas que están pendientes de alguna incapacidad laboral o pendiente de ver qué grado de discapacidad les resuelven.
Es cierto que quizá haya algún tipo de acción voluntaria con una implicación más física, que no podrán realizar, pero ni habrá otras que sí, y este momento les va muy bien. Es una forma de conocer gente, de volver a sentirse útiles y generar nuevas rutinas y dinámicas diarias. Vemos que es muy interesante porque de alguna forma crean grupo y se identifican con la entidad.
Hemos empezado a trabajar en ello y todavía nos queda camino por recorrer, pero con la voluntad de seguir fomentando el voluntariado inclusivo. Sobre todo, porque considerábamos incongruente defender la autonomía de las personas y, al mismo tiempo, vetar su participación activa, dejándolas sólo como receptoras de voluntariado. Entonces, de esta forma, hemos querido también incrementar el uso del voluntariado inclusivo.

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